miércoles, 4 de noviembre de 2015

La piel como órgano sexual.

Si te preguntará cuál es el órgano sexual más grande ¿Qué responderías?, algunos quizás pensaron en el pene, la vagina o en el clítoris, y lo más probable es que muchas personas piensen así, ya que nos hemos acostumbrado a asociar sexualidad con los genitales, que el dar placer, el entregar cariño y amor se da por medio de la unión de tales órganos.

El órgano que les estoy mencionando, recubre nuestro cuerpo por completo por tal razón es el órgano sexual más grande que poseemos y a la vez es muy sensible ya que reacciona a diversos estímulos como las caricias, el frío, el calor y a tantas cosas más. 

Si aún les queda duda de qué órgano del cuerpo me estoy refiriendo, es la piel, y sin duda por medio de mi experiencia en la atención clínica y en los talleres que suelo realizar me doy cuenta que nos estamos olvidando que esa parte del cuerpo (la piel) nos puede entregar múltiples placeres, que nos invita a explorar y disfrutar tanto del cuerpo propio como el de nuestra pareja, que sin duda va cambiando al igual que nosotros como personas.

La piel en la intimidad nos invita a tocar y a disfrutar como se siente ser tocado, y es una de las mejores maneras para reconocer nuestras zonas erógenas o como yo les digo nuestros "puntos de placer"

Como ya les comentaba, nos estamos acostumbrando a reconocer como puntos de placer, los genitales y cuando incluimos otra parte del cuerpo suele ser 1 ó 2 zonas.    Algunos casos dependiendo de las creencias y experiencias de la personas se llega a excluir los genitales pero además les resulta difícil reconocer otra parte del cuerpo como receptora de placer.

Por ejemplo, de una actividad que realicé con una paciente en el mes de mayo del 2015, pueden observar como ella indicó que la única parte de su cuerpo que le generaba placer eran los pezones y la segunda imagen es de una de las participantes de mis talleres pueden observar que el cuello, los glúteos e igualmente los pezones le generaban placer al ser estimulados.



















Si bien, las zonas erógenas no son siempre las mismas para todas, por ejemplo, para algunas puede ser desagradable que le estimulen los pezones (ya que a veces duelen) o como en el caso de las imágenes que a ambas les resultaba agradable, pero sea como sea cada uno de nosotros tiene la capacidad de ampliar nuestras zonas erógenas y crear nuestro mapa del placer.  

¿Te atreverías? 

La piel es como un lienzo, con una textura especial y única, que para ser apreciado y descubrir sus secretos debe ser tocado de manera lenta pero con trazos largos y suaves, sólo debes sentir, hacerte consciente de lo que tu cuerpo disfruta y muchas veces esas sensaciones las descubres fuera del contexto sexual pero las pasamos por desapercibido o nos hacemos los locos, por ejemplo, una vez me sucedió que iba caminando por la calle junto a un amigo (100% amigo) y puso su mano por mi espalda deslizándola un poco, la sensación de electricidad que recorrió por mi espalda logró detener mi caminata.

Si quieres comenzar a elaborar tu propio mapa de placer, comienza explorando tu cuerpo, deslizando tus dedos suavemente por tu piel, comienza por hacerlo sola y después puedes complementarlo con las caricias que realice tu pareja.

Acá les dejo el avance de la paciente de la imagen 1 que sólo expreso sentir placer en los pezones al tiempo de trabajo pueden ver su avance en su mapa de placer, ¿Qué opinan?


Bueno eso es todo por hoy, espero que les guste y si quieren que escriba actividades que pueden realizar para conocer sus puntos de placer no duden en comentar.





2 comentarios:

  1. Es interesante lo que dices, muchos de nosotros olvidamos lo esencial de una relación sin tomar en cuenta que hay partes del cuerpo que responden de buena manera a las caricias, otra parte que me parece muy sencible además de la piel es el oído, aunque éste responde a las palabras adecuadas, saludos Pao.

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    1. Hola Raúl, un gusto ver tu comentario, he visto tus publicaciones en Google+.
      Y lo que refieres sobre el rol del oído es importante considerar, no solamente por las palabras que se puedan decir para estimular a la pareja y aquellas que pueden generar el efecto contrario. Como bien dices, hay que buscar las palabras adecuadas para cada persona.

      Cariños Raúl!

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